A dos meses del terremoto, la pequeña localidad de Santa Emilia ubicada a 30 kms al sureste de Curicó sigue en ruinas.
Santa Emilia, pertenece a la comuna de Sagrada Familia en la Región del Maule y se suma a la numerosa lista de localidades pequeñas que se mantienen lejos del asedio de los medios de comunicación y de la preocupación de las autoridades.
Sara Cabello Campo, tiene 50 años y aunque recibió una media agua hace algunas semanas, las penurias derivadas del frío y el clima están afligiendo a su familia, porque un crudo invierno se avecina y el mal tiempo no tendrá clemencia con ella. Su madre de 95 años está postrada en cama y no tiene las condiciones materiales para poder atenderla. “El frío carcome los huesos y la madera muchas veces está verde, y la humedad adentro de la casa es terrible. Entonces necesitamos un calefont, porque sólo tenemos agua fría, lo que no es digno para tratar a una persona de esa edad”, comenta Cabello.
Junto a Sara, otras 10 familias están siendo afectadas por los efectos del terremoto y aunque han logrado reunir a través de
colectas, 30 mil pesos, se necesitan materiales de construcción para mejorar la calidad de las viviendas y para habilitar servicios higiénicos, que puedan ser utilizados por personas que en este momento no tienen más que fe y ganas de salir adelante.







